domingo, 23 de agosto de 2015

DENTRO DE LA CIUDAD


DENTRO DE LA CIUDAD

 

Dentro de la ciudad un quiosco es un hospital de urgencias,

el repartidor de leche duerme en la lámpara de Aladino,

el tío del saco baila en las cajitas de música,

y el defensor del ciudadano expende pan en las gasolineras;

dentro de la ciudad hay un soniquete de precios rebajados en las emisoras de radio,

las cabinas de teléfonos comunican con el más acá,

se ofrecen descuentos para los masajes con terminación feliz,

las antenas pliegan sus tentáculos a la hora de los entierros,

y en las salas de fiestas se contratan seguros de pompas fúnebres;

dentro de la ciudad observo muñecas de neón con labios de espagueti,

trapos sucios oreándose en las bóvedas de los claustros,

una promoción de árbitros expiando culpas en los reclinatorios de los paraninfos,

y una asociación de amas de casa guardando fila en la taquilla de los minicines;

dentro de la ciudad se ven niños de Play Station que juegan a la guerra,

botes salvavidas de la Cruz Roja en los maratones de alcohol,

nidos de gaviotas en el museo de costumbres y etnografía,

y registradores firmando autógrafos en las residencias de la tercera edad;

dentro de la ciudad los bajos fondos se toman con hielo y uvas pasas,

las saunas tienen salsa de labios y burbujas de crema,

los roedores de cristal se aparean con las tardes presumidas,

los gatos son amarillos y toman yogur en la sobremesa,

las tartas nupciales se sirven con bastón y chistera en re mayor,

y los que cantan las cuarenta, cantan las cuarenta sin Alí Babá;

dentro de la ciudad los servicios secretos derrapan en las rotondas,

se organizan paseos en camello para esquimales y divorciados,

guateques de paraíso fiscal y besos a plazo fijo,

fiestas ecológicas abrazando urracas en los semáforos,

conciertos underground con cadenas en las costillas flotantes y clavos en los poros,

 y campeonatos de petanca para los damnificados del fracaso escolar;

dentro de la ciudad los perros usan polos de Ralph Lauren y gafas Ray-Ban,

se contratan delirios de drag queen para el baile de los graduados,

las palomas llevan a hombros el arrepentimiento de los cazadores,

se sirven cócteles de hipocresía semidesnatada en los planes de pensiones,

los relojes de los amantes se paran los domingos menores de edad,

se subastan preces y dignidades a precio de saldo,

y en las piscinas municipales los delfines comen ostras al vapor;

dentro de la ciudad gobierna un monstruo invisible,

Una felonía, una advocación, un incunable;

dentro de la ciudad vive un arquero que dispara flechas inteligentes,

Las flechas van de corazón en corazón evangelizando glóbulos rojos,

Fines de semana, mercadillos de trueque y juegos de azar;

dentro de la ciudad mi amor estuvo a punto de ser un libro,

Un azor, una península, una formación volcánica;

dentro de la ciudad hay tardes en las que estar a tu lado es suficiente.

 

Manuel Camuñas

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