domingo, 28 de junio de 2015

INVENTARIO DE COSAS MÁS VALIOSAS QUE EL FMI


INVENTARIO DE COSAS MÁS VALIOSAS QUE EL FMI

 

Son muchas:

 

Una linterna, un diente de ajo,

una sombrilla en las playas del levante,

la tundra siberiana, el Rocigalgo,

un suspenso, una pizpireta,

un castillo de arena en los anillos de Saturno,

las coplas de un ciego,

un cambio de neumáticos,

comer cereales en el baile de carnaval,

una peonza, un triciclo, un lirón,

cualquier pajarita de papel en la troposfera,

y una canción desesperada.

 

Las treintaiuna real,

el último día del mes,

varios saltamontes en un consulado,

una raíz de paloduz,

el desahucio de los ratones,

la ruptura del bipartidismo,

un Chupa Chups, un cantar, una rotonda,

el farolillo rojo en la Vuelta a España,

los meandros del río Tajo,

 y un melón de la Mancha.

 

Besos con sabor chocolate,

la capital del reino de los Tartessos,

abuelos con bastón de tristezas,

un bohemio en Singapur,

una tortuga en las conclusiones,

los juegos malabares,

el Poetry Slam, las Lagunas de Ruidera,

 o un predicador entre pimgüinos.

 

Un mirto en el Generalife,

tres ocupas en el Pentágono,

una noche al raso de tu piel,

los filósofos griegos,

un mendrugo de pan, la abdicación del rey,

un girasol, una iPhone quedada,

cinco minutos de cortesía,

y un gramo de cordura.

 

Las piruetas de los murciélagos,

el Internacional Libro Bar,

una huelga de escarabajos,

la paz, hacer amigos, el boca a boca,

un recital de poemas enfermos de amor,

y el vuelo de un estornino en los bautizos del Jordán.

 

Un alevín de codorniz,

las vacaciones de las lombrices,

remar contracorriente,

unos huevos rotos en el Amazonas,

ocho veces ocho,

un termitero en la OMC,

los médicos de cabecera,

un sofá, dormir, una marisma,

la cara oculta de la Luna,

una calabaza en las vegas de Coria,

la tinta del calamar,

el invierno de los abedules,

y un ornitorrinco en la sede de UNICEF.

 

Nota:

Inventario inacabado.

En Toledo a quince de abril de dos mil catorce.

Manuel Camuñas.

domingo, 17 de mayo de 2015

EL PAN ES EL MEJOR REMEDIO


 

EL PAN ES EL MEJOR REMEDIO

 

Para remediar el hambre,

nada como el pan,

sí, pan, pan, siempre pan,

sencillo, rotundo, definitivo.

De ahí que me digo, que te diga, que nos digamos:

resulta incomprensible,

o mejor, inaceptable,

que deseemos la paz y demos el hambre.

Bien por guerras,

especulaciones, desigualdad,

esclavitud, explotación,

(el capítulo de aberraciones queda abierto)

el hambre se robustece

arruga las tripas, la ética,

agrieta las cúpulas de la dignidad

y dinamita la supervivencia.

Se puede consultar a médicos, nutricionistas,

sanadores, anacoretas;

organizar jornadas y congresos temáticos;

promover cenas benéficas,

o crowdfunding solidarios;

elevar rogativas;

apelar a organismos internacionales;

acudir a prácticas esotéricas,

o a intrincadas razones de la razón;

y cualquier otra filantropía.

Pero por encima de todo

(nunca lo olvidemos):

para remediar el hambre,

nada como el pan,

pan, pan, pan,

simple y llanamente pan.

 

Manuel Camuñas

domingo, 22 de marzo de 2015

POR SI ALGUIEN QUIERE BUSCARLO


POR SI ALGUIEN QUIERE BUSCARLO

 

Sentado en un banco observo la ciudad,

necesito conocer su vida, su arquitectura,

sus mañanas de esfuerzo y evolución,

sus noches de esplendor y diseño,

sus madrugadas de residuos y decrepitud,

su intrincada ética.

 

Las atrevidas gotas de una fugaz llovizna

precipitan sobre los adoquines

el dióxido de carbono,

el progreso se recupera,

recobra el resuello.

Los niños, cabellos de plata,

parecen viejos.

Rejuvenecidos relucen los ancianos,

y es extraño, muy extraño.

Descubro intercambio de mercaderías,

almas, paraísos.

Me llega un insoportable ruido

de bisagras, cerrojos, cerraduras,

ahora en la calle sólo veo puertas y más puertas,

la ciudad es una gran puerta cerrada,

ni siquiera un postigo entreabierto.

Planean sombras, lamentos, rituales,

al final llueve ácido, dolor, rechazo.

Me sobresalta un temblor de vidrio y metal,

no sé si vengo de un sueño,

no estoy seguro,

pero me aferro a la ciudad,

nada importa que sus estridencias

desgarren mi vigilia.

Quiero participar, es irrenunciable,

del simple ir y venir de mis hermanos,

a veces atrapados en las cloacas de la exclusión,

a veces tras los cristales tintados de la exclusividad,

y a ello convoco mis sentidos.

Alegres transitan esperanzas, bondades,

obediencias firmes,

algún que otro perdón

y un ligero atisbo de arrepentimiento.

Dignidad y honradez vienen de la mano

pero no veo sus rostros.

Una muchedumbre de rutinas aplaude a la estulticia.

Sin rumbo se mueven las promesas,

al filo del suicidio buscan su destino.

Los corazones aquejados de soledad,

aislados en la calle deambulan.

Las indecisiones, en acción pendular ,

van de acera en acera,

no avanzan,

no retroceden,

sólo cruzan y cruzan,

e inconscientes borran su senda.

Una sonrisa vuela cansada,

y es raro con tantos labios donde parar y crecer,

donde anidar su alma de pájaro.

Por la rejilla de un colector cualquiera,

en ocasiones,

el olvido asoma la cabeza,

no ríe, no llora, no ama,

normal, el olvido tiene estas cosas.

La tristeza sentada en el suelo,

sin más pasa las horas,

cabizbaja, ensimismada, introvertida,

nadie le presta un segundo de alegría,

un amago de caricia siquiera.

En estampida irrumpe la codicia,

todos miran, la desean,

quieren tocarla,

unirse a ella,

pero como es muy ambiciosa

y no menos individual,

pisotea a unos,

pisotea aotros,

y a todos deja tirados.

Sin embargo,

el amor entre la multitud,

pupilas limpias de manantial,

es fácil distinguirlo,

se ve solo y sorprende,

mira a un lado, a otro,

a éstos y aquellos,

mira a todos,

no es quimera,

tampoco invisible,

pero sigue solo,

ignorado,

o peor,

como un desconocido.

Recoge su atril de grandes ocasiones,

sin pronunciar discurso,

propuestas, consignas,

y se aleja despacio.

No parece triste,

claro, la tristeza es compañera del desamor,

eso si,

va dejando una senda,

por si alguien quiere buscarlo.

 

Manuel Camuñas

domingo, 15 de marzo de 2015

ENCONTRÉ LA PAZ


ENCONTRÉ LA PAZ

 

 

A Rosa Robira, porque con su manantial de entrega y entusiasmo, nos sirve paz y belleza sobre alfombra de flores.

 

Encontré la paz al lado de tus figuras de papiroflexia,

en la contraportada del libro que calmó tus lágrimas,

dentro de los papeles que dibujas en la tarde descolorida,

en los límites de las fantasías que adornan tus costuras,

y en tus palabras de lechosa savia fermentando vientos de amistad.

Encontré la paz refugiada en tu regazo de madre tierra,

enredada en los bucles de tus noches cristalinas,

disuelta en tus historias de azúcar y pan de oro,

al final del aguacero de ternura en tus versos,

en la estela celeste de tus cuentos de abril y luna,

y sobre las amapolas de tu jardín de princesas y dragones.

Encontré la paz sonriendo en el sofá de tus melancolías,

enroscada en tus dedos como anillos de espuma,

coloreando las mariposas que adornan tus manteles,

en tu festiva ilusión de pulpa caramelizada,

armonizando las canciones que derraman néctar en tus recuerdos,

y meciéndose en tus brazos de palmera y viento húmedo.

Encontré la paz sobre el alféizar de tus pupilas,

al andar tu vereda de granos de polen y celindas de jilguero,

en las pompas de oxígeno de tu corazón de galaxia,

en el borde de la taza de café cuando cuentas estrellas,

y en la mágica mecedora de tus tardes de acuarela y plastilina.

Encontré la paz en las mañanas que siembras con semillas de perejil.

Encontré la paz porque la paz vive contigo.

¡Larga vida a la belleza!.

Manuel Camuñas

 

domingo, 8 de marzo de 2015

SIGLOS DE AGUA A TU ALREDEDOR


A Olvido García Valdés,

microcosmos de ternura

que sueña cultivando jardines

y vuelos de golondrinas.

 

SIGLOS DE AGUA A TU ALREDEDOR

 

Brilla la ternura en tu sonrisa

y en tu piel un cálido sol de begonias.

Tus pupilas lucen como lunas doradas,

disipando las sombras de las almas temerosas.

Y en tus dedos, como maduros racimos de versos,

encontramos la paz que nos negó la codicia.

 

En las vitrinas de los años vividos

yacen labios de cera,

caretas de hierro y estupidez,

traiciones en los rincones de las promesas,

besos que han perdido el calor

y ojos con hielo en las miradas.

 

La tristeza era previsible,

hay otoños escondidos en cada primavera,

lágrimas amargas en cada brindis,

ojos mirando los colores desde las sombras

y yo, perdido en la bruma de la soledad,

sin poder sostener la luz entre las manos.

 

Por fin, los desiertos de la indiferencia,

se llenaron de huesos,

y vimos a las polillas

revoloteando desorientadas

bajo un manto de nubes azules.

 

No fui consciente de los naufragios del alma

hasta que tu luz,

con bucles de trompeta,

despertó mi corazón,

y las canciones sonaron sincronizadas

enroscándose como pájaros en mis manos.

Una leve brisa

(sin duda venía del futuro),

trajo la paz a los labios,

y los rosales de tu primavera

punzaron la crueldad de los silencios,

para enraizarse en la piel

y absorber los miedos con sus fragancias.

 

Esa mañana amaneciste de espuma y dulzura,

de las nubes llovieron flores

solo porque tus dedos las tocaron.

Un aroma a mujer hermosa

inpregnó las pestañas de la noche,

y un aluvión de mocedades

se abrió paso entre las zarzas.

Entonces, entre su piel y sus huesos,

solo quedó ella,

solo ella,

ella y ese cazador furtivo de mariposas.

 

Hoy se oye un rumor de pasos en tu estela,

todos te siguen, todos,

atrás queda la soledad,

lejos el vacío.

Eres aire, luz,

espiga, manantial,

crepúsculo, azucena.

En ti viven todas las mujeres,

aman todas las mujeres,

porque tú lo llenas todo,

y todo está en ti.

Tú, siempre tú,

tú y siglos de agua a tu alrededor.

 

Manuel Camuñas.

domingo, 1 de marzo de 2015

(SABES TÚ LO QUE ES)


¿SABES TÚ LO QUE ES?

 

 

Hace tiempo que quiero saber,

o mejor,

necesito saber,

he de reconciliarme,

si, reconciliarme

conmigo, contigo, con ellos.

Pregunté a unos, a otros,

bajé a los  corazones,

a las mentes subí,

me asomé a los ejidos,

a los centros urbanos,

a los áridos polígonos,

campos de fútbol,

dársenas con estibadores,

interior de las tabernas,

ojos pronunciados,

rumor de pieles,

por las playas repletas,

sudando en los gimnasios,

hasta hice noche en las dudas.

Cómo no,

por probar que no quede,

a toda una saga familiar,

(eso fue peor)

en general a serios señores de corbata,

(nunca entendí que se rían a escondidas)

comerciantes haciendo el agosto,

mecánicos de motor o prótesis,

proxenetas, locutores, quincalleros,

sacerdotes con ampulosidad de peregrinos,

carteros a pie o en moto,

cirujanos, cajeros, saltimbanquis,

prostitutas, barrenderos, deportistas,

contrabandistas de alcohol, tabaco, fondos públicos,

(fue fácil encontrarlos)

taxistas de carrera corta,

(éstos conocen a sus clientes

tan solo con el primer vistazo)

pasajeros que hablaban de todo cuando no hace tanto

los trenes de largo recorrido eran eternos,

músicos de orquesta sinfónica,

música de raíz a veces no tan profunda,

vendedores de melones y hortalizas varias,

hispanos, bretones, helenos,

chinos, nómadas, oceánicos,

negros que eran tan negros

que las sombras se acomplejaban,

altos que eran tan altos

que las nubes ocultaban sus cabezas,

o tan pequeños

que parecían niños con barba,

o tan blancos

que su piel era de leche.

Probé, era lo suyo,

a tiempo completo y nada,

después a tiempo parcial y tampoco.

A pesar de todos los intentos,

la cosecha recogida,

no deben haber sido buenos años,

me arroja un balance incierto.

Ah, se me olvidaba,

si no es mucha molestia,

me dices cuando puedas,

¿qué es una persona de buena voluntad?.

 

Manuel Camuñas

domingo, 22 de febrero de 2015

LA DUDA SIN DUDAR


LA DUDA SIN DUDAR

 

Amanece despejado,

el día nos saluda sereno y luminoso,

un nuevo ser alegra la mañana,

armado de rocoso corazón,

alma transparente,

mirada limpia,

sentimientos positivos,

y una senda desconocida por andar.

A pesar de su misterio,

su atracción,

su magia,

su incertidumbre,

el camino es su vida,

el camino es su abismo,

bien por lo uno,

bien por lo otro,

bien por los dos,

es difícil ya lo sé,

extremadamente difícil,

y lo es porque quieras o no,

un día nos encontraremos de frente,

con el destino de estos,

de aquellos,

de nosotros,

sin careta,

ahí delante asumiéndonos.

En determinados casos,

la duda anunciará su presencia,

en otros encogeremos los hombros,

solaparemos la valentía,

arrugaremos la frente,

se nos retorcerán las tripas,

cruzaremos sumisos los brazos,

hasta que interrogantes reneguemos,

mas no te canses,

entonces dará lo mismo.

Aprenderemos que el pasado no se puede modificar,

evocaremos la adolescencia,

quizá la infancia,

seguro la juventud,

y aquellas voces doctas,

muy doctas,

explicando lo inexplicable en lección magistral.

Supongo que existen razones propias de la razón,

razones que muestran claro el camino.

Existen también irracionalidades de la sinrazón

que arrastran por vericuetos intrincados.

En cualquier caso,

visto lo visto,

en ocasiones,

sólo en ocasiones,

es un consuelo que el destino sea un desconocido,

no obstante,

cuando la vida nos maltrata,

por costumbre aplicamos la fe,

pues no nos engañemos,

la fe contiene efectos balsámicos para la razón,

y la duda puede crear mayor turbulencia.

Ahora bien,

la duda,

ah, la duda,

la duda en general está denostada,

pero si a mi razón,

a mi alma,

a mis pasiones,

escúchame bien,

la duda les hace libres,

en ese caso,

la duda sin dudar.

 

Manuel Camuñas

domingo, 15 de febrero de 2015

HAY COLECCIONES QUE NO ME GUSTAN


HAY COLECCIONES QUE NO ME GUSTAN

 

A veces, de puro orgullo,

ufanos y felices de habernos conocido,

engreídos sacamos pecho,

más por aplausos, vítores y egos,

que al amparo de razones irrefutables.

Épicos golpeamos la cara con palmas abiertas,

hinchamos carrillos,

y endiosados resoplamos satisfacción.

Valerosos, invencibles, heroicos,

damos un paso al frente,

mostramos heridas de guerra,

prepotencia, necedad,

las exhibimos con pompa y arrogancia,

y como cenit de la estulticia,

se incorporan a los manuales para ejemplo de generaciones.

¡Qué merecidos trofeos de colección!.

¡Qué altas dignidades!.

¡Qué excelso honor y ensalzamiento!.

¡Qué orgullo entre orgullos!.

¡Qué vanidad entre vanidades!.

¡Cómo justifican!.

¡Cómo satisfacen!.

¡Cómo saben a gloria!.

Pero la gloria,

ah, la gloria amigo,

la gloria es más efímera que las heridas,

cuenta con ello a pesar de tu júbilo.

Si te digo la verdad,

hay colecciones que no me gustan,

y menos si se marcan a fuego en la piel,

en el corazón,

en el alma.

No me gustan tales trofeos,

mucho menos sus méritos,

y lo de ensalzar,

cómo decirlo,

lo de ensalzar,

en el mejor de los casos,

un canto de sirenas.

Para la piel no tengo dudas,

imprescindible coleccionar

besos extensos o muy extensos,

caricias directas y al detalle,

algún rayo naranja de sol

y una brisa tibia de música.

Ternuras de las que se respiran,

se saborean,

se gozan,

se renuevan

y a veces se gastan,

para el ccorazón siempre necesitado.

Y buenas razones

y mejores hechos,

que me parecen bastante

para el alma reluciente.

 

Manuel Camuñas

domingo, 8 de febrero de 2015

ESE AMANTE


A Yolanda Sáenz de Tejada,

por ser una maravillosa poeta selenita,

hortelana de versos y palomas en la piel.

 

ESE AMANTE

 

Soy ese amante,

cantautor de arquitectos y utopías,

que esparce sus sones de miel silvestre

sobre las calles de la felicidad,

como un trébol de cuatro corazones

para que siempre camines pisando versos.

 

Soy ese amante

que te regala lunas y mandarinas,

que pesca poesías en las tardes de vino y alcaparras,

o en el tumulto de las revoluciones en prosa,

y los trenza en tu cintura con agujas de lengua.

 

Soy, inequívocamente,

ese amante coleccionista de palabras huérfanas,

trovador de tu cuento de mirtos y hadas,

que todos los días te espera a la entrada de la boca.

 

Soy, sin más,

ese amante desnudo como una noche despejada,

que quiere practicar el amor de fondo

en tu mar de vaivenes y ternuras flotantes.

 

Soy, cómo no serlo,

ese amante que se asoma a cada poro de tu piel,

a cada pliegue de tu falda,

a cada silencio de tu voz,

que se cura los temores con el polen de tus caricias,

y que en cada amanecer te abraza

para comprobar que no eres un sueño.

 

Si, soy ese amante a ti embelesado,

que fija la luz de tus pupilas en mi cuerpo,

y la riega con saliva y aceituna,

para que amanezcan solo días con tu sabor,

nada más  que tu sabor.

 

Soy ese amante,

claro que soy ese amante,

que quiere zurcir el presente

con el hilo de nuestros primeros besos,

esos que nos dábamoscon los ojos cerrados

lo recuerdo bien, con los ojos cerrados,

y que duraban..., quién sabe lo que duraban,

y entablillarme a ellos por los siglos de los siglos.

 

No, no puedo negar que te amo,

que los días resplandecen con tuluz,

que la ciudad solo adquiere sentido porque me besas,

que las rosas crecen en mis tardes

expresamente porque tú las riegas,

que el amor engrandece mialma,

y que en los poemas dibujo un mundo más amable,

únicamente para que sonrías,

y al mirarlo no derrames lágrimas

por tanto corazón enfermo.

 

Soy, y ya siempre seré,

ese amante que en tus labios encuentra el maná

(que es tanto como encontrar la vida),

en tus dedos un masaje de chocolate

(que es igual que saborear el deleite),

y la magia del sol en tu lengua

(que es como viajar al confín del universo).

Sí, yo soy ese amante.

 

Manuel Camuñas